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Infancia robada: El niño víctima de mutilación ocular que ahora es acusado por el incendio de la Catedral de Antofagasta

Alejandro tiene 15 años y su vida es una suma de hechos vulneratorios. Fue víctima de trauma ocular durante el estallido, por una acción de Carabineros en el jardín de su casa, y ahora lo acusan de prender fuego en la entrada de la Catedral de Antofagasta, aunque los registros muestran que solo tiró una botella de bebida. Su abogada acusa persecución, exageración del delito, y que en el norte son decenas los niños pobres acusados por incendios, saqueos, barricadas y lanzamiento de molotov. Alejandro fue detenido el jueves por la policía de investigaciones cuando iba camino a entregarse, hace dos semanas había fallecido su madre. Esta es su historia.

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En una foto del año nuevo del 2019, Alejandro posa junto a su madre y su hermano pequeño. Los tres están abrazados y él muestra una sonrisa grande de dientes blancos. Parecen felices. Meses después todo sería distinto. A Amelia García se le agudizaron los síntomas de una enfermedad respiratoria y la represión del estallido social también marcaría para siempre la vida del adolescente.

En el retrato Alejandro tiene solo 13  años. Tuvo que crecer de golpe.

La pequeña familia vivía con la madre de Amelia en Oscar Bonilla, en la Villa Travizan. El paisaje de ese lugar muestra casas que parecen salpicadas en medio de la pampa. Estaban allí por problemas de violencia intrafamiliar producto de la relación con un padre agresivo y con consumo problemático. Así lo demuestra una orden de alejamiento vigente del Tribunal de Familia de Antofagasta.

Los dos niños acompañaban a su mamá a vender mercadería en el comercio ambulante, en un puesto de la Avenida Matte. A veces podía ser cotillón o suvenires dependiendo de las festividades.

Alejandro había desertado del colegio en quinto básico y junto a su hermano estaban en un programa ambulatorio de Sename del Organismo colaborador Corporación Servicio de Paz y Justica (Serpaj). En ocasiones también ayudaban a Rosa -su abuela materna- a vender flores en el Cementerio General de la ciudad.

-Una ve la seguidilla de casos de femicidios y te das cuenta que no es fácil salir del circulo vicioso, su pareja consumía, se ponía agresivo. Lo que queremos hoy es justicia para mi sobrino y que la familia paterna no se acerque a los niños. Tenía una mala vida, ella nunca quiso alejarse de él y los niños comenzaron a sufrir las consecuencias-, dice Katherine Delgado, media hermana de Amelia, quien hoy está a cargo del hermano menor de Alejandro.

Para la familia materna la violencia había agravado aún más la salud de Amelia. Tras varías pulmonías, algunas dolencias autoinmunes y negligencias médicas, terminó como una paciente oxígeno dependiente. Murió el 12 de abril de este año por un “paro cardio respiratorio”, una semana antes de la detención de Alejandro y su posterior encierro en un centro de Sename.

La mutilación ocular de un niño

La población Bonilla se ubica en la periferia norte de la ciudad y se caracteriza por la vulnerabilidad, la estigmatización, el narcotráfico y la pobreza de sus habitantes. Sus agrietadas calles revelan el abandono estatal, mientras que los intentos de remodelación en las viviendas demuestran la poca intervención municipal. Durante el Estallido Social se convirtió en un símbolo de resistencia y represión en Antofagasta. Los vecinos se vieron gravemente afectados por la fuerza policial: un joven recibió un perdigón en su cabeza, otro fue herido a bala en la ingle y uno fue atropellado por un carro lanzagases.

El jueves 21 de noviembre del 2019 a las seis y media de la tarde, Alejandro estaba en su casa. Una bomba lacrimógena cayó al segundo piso por la ventana, el estruendo lo asustó y escapó hacia el diminuto antejardín de la vivienda. Allí se topó de frente con un funcionario de Carabineros, entre el miedo y la ceguera por los efectos del gas lacrimógeno, levantó sus brazos para no ser atacado. La respuesta de la policía fueron cinco perdigones disparados en el  rostro y el cuerpo.

Según un informe de su evaluación médica, elaborado por el Hospital Luis Calvo Mackenna el 29 de noviembre, el niño presentó heridas por proyectil en su “ojo derecho, hombro derecho, mejilla izquierda y muslo alto izquierdo (…) El día 21 de noviembre del 2019 es trasladado de urgencia a Antofagasta donde se estabiliza y se extraen balines desde la piel, pero queda el del ojo”. Finalmente el balín fue retirado de su globo ocular con una intervención quirúrgica, pero nunca recuperó la vista.

Producto del ataque, el 28 de noviembre del 2019 el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) presentó una querella criminal por el delito de apremios ilegítimos en contra quienes resulten responsables, en calidad de autores, cómplices o encubridores.

“Agrega la abuela que de acuerdo a lo informado por la doctora a cargo, el balín que tiene dentro del ojo no sería completamente de goma, el cual estaría conectado al nervio ocular (…) de acuerdo al dato de atención de urgencia, las lesiones tienen pronóstico de graves”, se lee en el documento del INDH, que fue declarado admisible el dos de diciembre de ese mismo año.

La causa de Alejandro como víctima aún no tiene avances y  tampoco fueron hallados los carabineros responsables del ataque al adolescente.

El incendio en la iglesia

Son las siete de la tarde del lunes ocho de marzo del 2021 y en la Plaza Sotomayor de Antofagasta un grupo de mujeres se reúne para marchar de manera pacífica por el centro de la ciudad, se conmemora el día Internacional de la Mujer.

Esa misma tarde Alejandro salió a vender pañuelos con consignas feministas. A las siete y media, en medio de la marcha separatista, las mujeres empezaron a gritar que se fueran los hombres.  Una llamarada en la entrada de la Catedral alerta a los transeúntes, quienes observan la escena con nerviosismo; saben que en cualquier momento puede llegar Carabineros a reprimir. Entre la euforia y los gritos, Alejandro-que fue identificado como un joven de chaqueta azul-, se acerca a la puerta que es consumida por el fuego y lanza una botella de Gatorade. Incluso se ve que el envase se derrite en vez de avivar el fuego.

Finalmente el incendio fue controlado y apagado por personal de Control de Orden Público.

Al día siguiente fue detenido por personal del OS9 de Carabineros. Lo formalizaron en el Juzgado de Garantía de Antofagasta culpándolo por el delito de incendio con peligro para las personas y desórdenes públicos. El niño fue dejado en libertad pero con la medida cautelar de vigilancia del Sename.

Algunos medios de comunicación, como radio BioBio, titularon así la noticia: “Detienen a hombre acusado de ataque incendiario a catedral de Antofagasta en el día de la Mujer”. No hicieron el alcance de que se trataba de un adolescente.

El 16 de marzo la Corte de Apelaciones de la ciudad decidió revocar la medida cautelar por petición del fiscal Liborio Fajardo, quién solicitó la internación de Alejandro en el Centro de Internación Provisoria y de Régimen Cerrado (CIP-CRC) de Antofagasta (ex Surgam), dependiente del Sename.

“En la libertad del imputado existe un peligro para la seguridad de la sociedad, que sólo se evita con una cautelar como la solicitada por el Ministerio Público, siendo insuficientes las otras cautelares para evitar el peligro de reiteración, y al no haberse acreditado arraigo social o familiar que permita desvirtuar o aminorar dicho peligro, se decretará la internación provisoria del adolescente (…) rechazando además en consecuencia la petición de la defensa de no disponer cautelares en contra del imputado”, explica el dictamen de la Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, integrada por los ministros Jasna Pavlich Núñez, Juan Opazo Lagos y la abogada integrante Macarena Silva Boggiano.

El lunes cinco de abril el Ministerio del Interior presentó una querella criminal en contra de Alejandro y quienes resulten responsables del incendio, la que fue declarada admisible dos días después.

“Se acercó a las puertas de la catedral y prendió fuego a las puertas del inmueble, acercándose a aquel edificio de culto y lanzó a sus puertas un líquido acelerante que contenía una botella que portaba, luego lanzó a las llamas la misma botella alejándose del sector y retorna al lugar con dos latas las cuales contenían un líquido inflamable que lanzó a las llamas provocando un incremento de las llamas al explotar las latas, a tal modo que el fuego es descontrolado”, se lee en el documento al que este medio tuvo acceso.

También se explica que la Catedral Católica de Antofagasta es de gran importancia en la región, ya que además de cumplir un rol espiritual, religioso y cultural “la Arquidiócesis tiene jurisdicción sobre Tocopilla, Calama, Taltal, Mejillones, Sierra Gorda, María Elena y Antofagasta”.

Alejandro fue detenido el jueves 22 de abril en un violento operativo de la Policía de Investigaciones, mientras iba camino a reunirse con su abogada para entregarse a las autoridades. Explicó luego que se demoró algunas semanas en hacerlo porque quería despedirse de su madre.

Para Karina Ibarra, abogada de Alejandro y profesional de la Defensoría Popular, la detención por parte de la PDI revelaría que los teléfonos de su familia estarían interceptados. Además denuncia la excesiva violencia con que fue aprehendido.

-El mismo párroco (Marcelo Pizarro) que está a cargo de la Catedral, dijo que producto de los diversos ataques que había sufrido el edificio tenía puesta una puerta de lata en la estructura de madera que aparece siniestrada en los videos, entonces por el latón el fuego se iba a extinguir solo. Lo otro es que él mismo dijo es que no quería participar (de la acción judicial) porque la postura de la iglesia es apoyar a los chicos y no encarcelarlos-, explica.

La abogada hace hincapié en que la madre del niño falleció hace dos semanas, entonces cuando lo entregaron solicitaron una revisión de su internación provisoria que quedó fijada para el 10 de mayo. Alejandro hoy se encuentra en el centro ex Surgam, único Centro de Internación Provisoria de Antofagasta. Esta situación expone al adolescente a mayores vulneraciones, pues el lugar acumula denuncias por consumo problemático, riñas y deficiencias estructurales.

Otra arista que le preocupa a la defensora, es que hasta la fecha no existe un informe realizado por bomberos sobre el fuego en la entrada principal de la Catedral de Antofagasta. La medida de internación provisoria parece desproporcionada ante un niño que incluso fue víctima de trauma ocular en el contexto del Estallido Social.

Su familia también siente que, lejos de recibir reparación, ha sido perseguido judicialmente sin que las autoridades consideren el contexto de desprotección social.

-Lo que vemos es que lo están intentando inculpar, incluso exagerando los delitos. El cura se acercó a hablar con nosotros y dijo que él no va iniciar acciones contra Alejandro, quien además fue víctima de trauma ocular. Eso es relevante y también que no existen daños mayores a la propiedad-, dice Katherine Delgado, la media hermana de Amelia.

Tras el estallido social, la abogada también lleva otras causas de niños acusados por incendios, saqueos, barricadas y lanzamiento de molotov. Uno de ellos, tan vulnerable como Alejandro.

-Son jóvenes de la pampa que están encarcelados, sus casos son invisibilizados. Para el Poder Judicial cualquier medida es proporcional a la internación provisoria o la prisión preventiva (…) Dos están con internación provisoria en el mismo centro que Alejandro y uno con arresto domiciliario-, aclara.

El viernes, después de la detención, Katherine pudo hablar con su sobrino. Dentro de lo poco que conversaron por video llamada, le dijo que quería hablar con su familia paterna, y le contó cuáles eran las actividades en el centro. En ese momento estaba pintando, en medio de trabajos manuales.

-Por todo lo que ha vivido Alejandro tiene que estar en su casa, con nosotros. Es un niño que siempre ayudó a su mamá a salir adelante-, dice  Katherine al finalizar la entrevista.

 

 

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