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Madre de Emilia “Bau” Herrera: “Mi hija fue asesinada por sicarios y esto no puede seguir pasando”

Emilia Herrera Obrecht murió baleada por uno de los supuestos jardineros que habían sido contratado para la seguridad de un condominio rural privado: Riñimapu en Panguipulli. En una audiencia a fines de abril se revisó las medidas cautelares de los imputados Francisco Jara, Carlos López y Cristian Cisternas, a quienes se les investiga por los delitos de homicidio, porte de arma de fuego y municiones, por los hechos ocurridos los días 16 y 17 de febrero del 2021. Hoy su familia y amigos esperan el juicio oral. Para la madre de Emilia y la abogada de la familia, Karina Riquelme, hay un especial avance en la violencia contra las comunidades mapuche respecto de casos donde se han visto involucrados proyectos inmobiliarios. “La gente que administra ahí, la que toma decisiones deberían ser capaces de pedir disculpas y decir ‘Yo fui el  responsable al contratar a estos sicarios'”, dice Denise Obrecht en esta entrevista.

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07/06/2022

Denise Obrecht tiene el pelo ondulado y color burdeo y de sus rostro cansado destacan los ojos celeste claro con los que mira con atención a las entrevistadoras. Dice que ha estado sensible estas semanas con los últimos sucesos que han ocurrido en el sur. Para ella es más de la misma violencia que le arrebató a su hija, la represión  y la exaltación de los discursos de odio que parecen ir en aumento. En la reunión la acompaña una de sus mejores amigas, una ex alumna del colegio de La Pintana donde trabaja como profesora de Arte. Esa es parte de la contención que ha necesitado desde el año y medio en que su hija fue asesinada.

La pieza de Emilia, a quien llama “Bau”, está intacta. Es una habitación colorida y repleta de dibujos y pinturas de su hija. Destreza-que evidentemente- heredó de Denisse

En el living hay una especie de tendedero donde tiene seca hojas de laurel y manzanilla. El aroma impregna la sala. Dennise está sentada en el sillón de la entrada de su casa. Allí se abre a una especie de confesión y recuerda el día de la muerte de su única hija.

La noche del 16 de febrero ella estaba cerca de la costa de Valdivia cuando una amiga de Emilia, quien la acompañaba en ese momento, le contó a grandes rasgos lo que había ocurrido un “accidente” con Emilia. Un eufemismo para no preocuparla.

De ahí en adelante su vida cambió por completo.

Denise Obrecht, madre de Emilia Herrera

Su hija tenía 25 años, le gustaba la música y era vegana. Dice que la transición fue un viaje paulatino, que no estuvo exento de violencia en el barrio (en el paradero 27 ½ de Vicuña Mackenna de Puente Alto). Hubo miradas inquisitivas, insultos de desconocidos y  bromas de comerciantes de la feria.

-Una vez unos de los ferianos quiso pegarle porque ella le comentó algo sobre los animalitos que tenía sufriendo para faenarlos, muchas veces le gritaron “maricón”, desde algún auto-, recuerda Denise.

Quizá, en ese desencuentro con otros, Emilia comenzó una búsqueda de sus raíces que cmenzaron con los viajes al sur y la visita a una machi de Vilcún, que le dijo que tenía ascendencia mapuche.

Ya llevaba dos meses viviendo en la comunidad Lof Llazkahue esa tarde de febrero en que Emilia le avisó a su madre que iba “en camino” en una camioneta de vuelta a la comunidad. Denise se quedó tranquila. Pasada las 22:30,  la cara afligida de la joven amiga de Emilia (de quien prefiere resguardar su identidad), le adelantó un poco lo que podía haber pasado con su hija.

-¡Un accidente automovilístico!, ¡Se volcaron! Nunca creí que podía pasar lo que me contaron después-, dice y se le humedecen los ojos.

Emilia Milen Herrera Obretch fue asesinada a las 10:20 de la noche en la zona del desagüe de Riñihue. La autopsia arrojó que su muerte fue producto de herida cráneo encefálica tras los disparos de un supuesto “jardinero” que había sido contratado-junto a otros hombres- por Fernando Puga Matte, inversionista y socio del condominio Riñimapu en Panguipulli.

Desde esta propiedad se estaba impidiendo el acceso al lago a los veranistas, pero el principal conflicto lo tenían con la comunidad donde hacía dos meses estaba viviendo Emilia.

En el 2021 fue cuando comenzó la recuperación territorial del desagüe Riñihue por la comunidad de la cual “Bau” -según varios testigos también- formaba parte activa de la comunidad.

La historia de esa noche ya es conocida: dos familias, que se encontraba acampando en el lago, fueron amenazadas por parte de ese nuevo el personal del condominio Riñemapu que fueron apodados “Los sicarios”. Esos hombres eran Francisco Javier Jara Jarpa, Cristian Mauricio Larenas Cisternas y Carlos Alberto López Aguayo. El Tribunal decretó prisión preventiva para tres detenidos acusados como autores y encubridor del homicidio y porte de ilegal de armas. El disparo a Emilia lo habría percutado Francisco Jara, apodado “el Panchito”.

En la noche los hombres volvieron a hostigar a los campistas. La joven, junto a otras personas de la comunidad, acudieron hasta el lugar y caminaron hacia el grupo donde se encontraban los supuestos jardineros. Fue en ese acercamiento cuando comenzaron los disparos. Emilia recibió un impacto de bala en la frente, y falleció horas después en el Hospital Regional de Valdivia. La versión APRA (Asociación para la Paz y la Reconciliación en La Araucanía) difundió en sus redes es que una turba de gente había ido a atacar la caseta de la guardia y el quincho, prendiéndoles fuego porque se querían “tomar el lugar”. Los días posteriores se conoció lo que había ocurrido es noche.

-Después de estos meses ¿Qué conclusiones tiene del caso?

-Desde la primera investigación  y desde el primer informe que llegó me di cuenta de todo: mi hija fue asesinada por sicarios y creo esto no puede seguir pasando. Estuve allá desde el siete de febrero, en Valdivia pasamos unos días con Bau. Eran mis vacaciones, conocí a la gente  de la comunidad, compartí con ellos y había guardias que no eran los de siempre y eso me llamó la atención. Después cuando salieron los informes de la Policía de Investigaciones (PDI) se supo que eso jardineros, entre comillas, habían sido contratados el 9 de febrero. En los documentos además aparece que a este tipo (Francisco Jarpa) lo contrataron y que los propios guardiaa antiguos decían que desde que llegaron estos jardineros se sentían amenazados. Dijeron que estos tipos tenían vocabulario de “cana” y se jactaron de que tenían armas y que las armas tenían “hambre de matar”.

-Es decir ya había sospechas desde antes sobre la función ambigua de estos trabajadores

-Esos guardias que estaban contratados desde antes -los de la empresa de seguridad- se sentían con miedo de que estos tipos fueran violentos les hicieran algo, pero habían sido contratados-supuestamente- como jardineros para reconstruir un cerco, porque la gente de la comunidad mapuche había sacado esa parte del perímetro para que las personas tuvieran acceso a la playa. Abrieron la parte de la recuperación del lof, pero los costados de los dos terrenos estaban cerrados.

-¿También había problemas con la gente del fundo colindante?

-Cuando yo estuve trataron de sacar los cercos de otro lado del fundo, llegó el dueño a caballo y dijo que no quería que sacaran los cercos, sino iba a matar a los mapuche. Del lado del condominio estaba lleno de Carabineros y pasaban a cada rato drones. Bau una vez fue y preguntó que por qué había tantos drones metiéndose en el espacio del lof. Le dijeron que eran de la gente que estaba acampando, pero en verdad eran de ellos (Carabineros). Tenían cámaras y todo eso, pero en la investigación nunca se nombró nada de eso.

Denise Obrecht en la pieza de su hija

 

¡Dispárale! ¡Mátala!

Denise hace un alto en la conversación, toma agua, mira hacia el techo tratando de recordar. Hilvana nombres , datos,  horas y direcciones. Dice que los supuestos jardineros que participaron en el asesinato de Emilia – junto a Francisco Javier Jara Jarpa-  tienen la misma dirección en Lota y antecedentes penales, tal y como mencionaban los testigos que se sintieron amenazados en ese momento.

-Si uno quiere contratar un jardinero, contratas a alguien de ahí mismo, de Panguipulli, pero trajeron unos tipos a 448 kilómetros de distancia, desde Lota-, comenta Denise.

El condominio Riñamapu está compuesto de 35 parcelas de 35 mil metros cuadrados. En una de las declaraciones de los trabajadores del lugar, se confirma que Puga es mencionado como el administrador general y quien estaría a cargo del pago de sueldos. Puga es socio y Gerente General de loteo Riñihue, información que también aparece en su LinkedIn.

El 18 de febrero el inspector César Gutiérrez de la Brigada de Homicidios de Valdivia llegó hasta la cabaña que habitaban estos trabajadores. Allí encontró una caja de municiones Mirage vacía, de 25 cartuchos calibre 12, que se había tratado de quemar. Sobre el estanque del baño se encontró una vainilla del proyectil balístico 22 de largo. Al día siguiente del asesinato, en el lugar donde ocurrió todo, la policía encontró una bala calibre 12 y la pañueleta ensangretada de Emilia.

Tal y cómo menciona Denise, el grupo de hombres que llegaron como cuidadores irregulares del condominio fueron descritos como “muy violentos”, que ostentaban sus armas, incluso uno de los trabajadores del condominio, escuchó las amenazas de unos de ellos donde decía que quería usar su pistola.

Desde diciembre del 2020, en el condominio, ya contaba con los servicios de una empresa formal Security Look. El comité acordó la contratación del grupo de jardineros, pero según varios testigos, no ejercían esa labor. La convivencia con ellos-los guardias antiguos y los recién contratados- se habría hecho muy complicada. Los nuevos trabajadores hablaban en “coa” y decían abiertamente que habían pasado por la cárcel. El día nueve de febrero de 2021, uno de los guardias, anotó en su bitácora, que vio como los jardineros manejaban un arma.

Tras el asesinato de Emilia, un testigo de esa noche comentó que escuchó cuando uno de los jardinero le ordenó a otro “Dispárale, mátala”, justo en el momento donde el grupo de gente se acercaba al camino. “A lo que uno de los jardineros Francisco Jara Jarpa, apodado “el Panchito” tomo el arma y disparó entre cinco y seis veces”, declaró.

-En medio del caso el fiscal, Marcelo Leal, fue removido. Se le acusó de distancia “que afecta con grave posibilidad de reparación y aumenta la revictimización”. La reconstitución de escena se efectuó en un lugar que no debió y usted no fue notificada de esa pericia y además denunció violencia institucional ¿Qué otras situaciones irregulares ha identificado durante la investigación?

-Los primeros medios de comunicación que informaron sobre lo que había ocurrido ese día, dijeron que había sido una confrontación. La última abogada que contrataron para la defensa de los tipos, como te decía, es una persona que debe ser homofóbica o transfóbica, es la misma que defendió a los asesinos de Daniel Zamudio, eso me pareció raro. Ella en la última audiencia dijo que había sido una confrontación entre los supuestos jardineros y la comunidad mapuche y eso no es verdad. Dijo que desde el lof habían disparado entre 100 a 200 balas, eso es una falsedad absoluta. Las mismas pericias arrojaron que lo que dijo era totalmente falso. Yo no sé si es irregularidad o no, pero en el momento en el que llegué al hospital, cuando llegaron a dejar a Bau, sin respetar su dolor, inmediatamente interrogaron a la gente de la comunidad. Y segundo: creo que no es lo mismo hacer una reconstitución en una comisaría que en el lof que fue algo que plantearon recientemente.

Armas y municiones encontradas en la cabaña de los supuestos jardineros

La muerte de una hija

De la infancia de Emilia, Denise recuerda su desplante, cómo aprendió a defenderse en el colegio de La Pintana donde ella trabajaba. Dice que a su hija le gustaba hablar mucho, pero lo que más llamaba la atención era la asertividad con la que se dirigía a las personas adultas.

-Yo la mandaba a comprar frutillas por ejemplo, para enseñarla cuánto costaban las cosas y ella iba y lo hacía súper bien o en el colegio decía que era “hija de la profesora” para que sus compañeros no le hicieran anda-, dice y sonríe. Después se fue al colegio Raimapu, ahí estuvo hasta sexto básico. En octavo básico se fue al Colegio Artístico Salvador y ahí, hay que decirlo, fue tremendamente feliz.

Se quedaba a veces hasta las diez de la noche haciendo esculturas, reciclando y pintando. Hoy, en la entrada del teatro, hay una pintura de Bau. Ahí también se hizo vegana. Hasta el día de hoy hay chicos y chicas que fueron sus amigos y ahora todavía me acompañan. Vienen a cada rato y hacemos cosas por Bau. Son personas muy profundas.

Denise recuerda que después que le avisaron que Emilia había sido herida, se bajó apurada del auto donde la había llevado hasta el hospital de Valdivia. Nadie habló durante el viaje, un trayecto de una hora y media. Hasta allí había llegado la gente de la comunidad y a Deniss le pareció sospechoso, que en medio de tanto dolor, la Policía de Investigaciones (PDI) insistiera en interrogar a los mapuche habitantes del lof. Luego la hicieron pasar para ver a su hija.

-Al principio un doctor dijo que me iba a avisar y no lo hizo nadie, fui a preguntar y un joven me dijo que Bau ya había fallecido. Ahí estuve con ella, me di cuenta de que le habían cortado el pelo, intenté buscar su mechones entre las cosas y no los encontré, se lo habían cortado en Panguipulli –, recuerda.

Emilia se había dos años a Argentina desde el 2015. Fue su polola de ese tiempo quien la acompañó durante su transición.  A fines del 2020 se fueron Valdivia. Denise dice que se protegían, se acompañaban, y luego, cuando ya no fueron pareja fueron hermanas.

Emilia estaba decidida a comenzar su vida en el sur.

Emilia Herrera Obrecht

-¿Qué siente usted  al ver que la lucha de justicia por Bau ha trascendido tanto?

Lo primero que siento es que esto de la causa animal, trascendió por ejemplo. Les amigues de ella pensaban igual, pero cuando me empecé a dar cuenta fue cuando una profesora de la universidad argentina me llamó y me dijo que estaba profundamente triste por lo de Bau. Lloró mucho. Ahí me di cuenta de lo que ella había dejado. Mi hija era como una luz porque unía muchas causas. No solo era animalista, luchaba por la tierra, por el fin de la devastación, buscaba mucha información y se juntaba con otras personas. A veces Bau se levantaba a las seis de la mañana y se ponía a investigar y viajaba a Valparaíso o donde fuera. La cosa era hacer cosas por los demás.

Siendo bien honesta, yo creo que de alguna manera puede venir de mi discurso en el que al ser profesora. A mí igual me molestaban las injusticias. También de ser medio feminista, porque yo veía la discriminación que en los colegios se da, o sea, yo era encargada de convivencia, entonces siempre fui como alegadora. Siempre intenté empoderar a las niñas para que no siguieran pensando que eran personas de segunda clase. Los patios eran para los puros niños que jugaban a la pelota y las niñas estaban con suerte en los pasillos en un rincón, esperando que no les llegara un pelotazo.

Siento que todas esas cosas influyeron en Bau porque, aparte, su papá biológico no se preocupó de conocerla ni nada, desapareció cuando ella tenía tres años. También pienso que en eso de ver las injusticias con las mujeres, fue una de las cosas que también fue llevándola a todas estas luchas.

Cuando volvió de Argentina hizo una actividad en el barrio. Hubo marionetas, música, deporte. Una actividad separatista y se suponía que iban a llegar 25 mujeres, pero llegaron unas 90. A través del feminismo, Bau buscaba que las mujeres se empoderaran, que también hicieran deporte, que hicieran actividades de autocuidado, que compartieran, todas esas cosas.

Denise dice que la transición de su hija la tomó por sorpresa, pero que finalmente todo avanzó de forma espontánea.

-Primero, yo lo tomaba como algo exótico porque volvió vistiéndose como otro amigo que tenía en el colegio. Se ponía minifaldas, compraba en la ropa usada unas parcas llenas de colores y flores. Yo le decía, “¿Cómo se viste así? Con esos colores que se ven de a dos cuadras”. Ahí empecé a preguntar qué estaba pasando y me contó que estaba haciendo su transición, que sentía que su género era femenino, que a lo mejor eso lo sentía de mucho antes pero no se daba cuenta. Me dijo “¿Te acuerdas mamá que una vez yo era chico y me estaba pintando con tu lápiz labial y tú me retaste y me dijiste que eso era para las mujeres? A mí me dio mucha rabia contigo, pero después empecé a darme cuenta de que mi pensamiento también es femenino”. Bueno, lo conversamos y así fue: algo natural. Por otra parte también hubo mucho temor, porque el temor te da porque una ve en la calle o en las noticias cómo es la gente con elles.

-Después de todo lo que ha pasado, ¿usted tiene algo pendiente que decir?

-Quisiera decir que, en general, todas las personas deberían darse cuenta de que no podemos vivir haciendo daño a los demás. Debemos respetar a los otros y otras con su diferencia, con su forma de ser. No importa la ropa, el apellido, dónde vives o estudiaste.

Ellos-los culpables de la muerte de Bau- solo les importa lo material, no les importa que los mapuche traten de recuperar lo que fue de ellos o que la forma que tienen de tratar la tierra es muy diferente. No les importa el futuro de sus nietos quienes van a vivir en un mundo contaminado y destruido. Podrían tener todas esas cosas en consideración para entender que ellos no son dueños de la vida de los demás. Que la vida no se compra ni se vende. Que lo que significaba mi hija es demasiado grande y no solamente para mí, también para sus amigas, amigos y amigues.

-¿Cómo vivió  el proceso de búsqueda de Bau en el sur para entender quién era ella?

-Me sorprendió porque yo sabía que siempre estaba conversando con ñañas de mucha edad y de hecho me invitó a conocer a algunas que le gustaba escuchar. Encontraba como que las admiraba, me sentía orgullosa cuando me decía porque aprendía muchas cosas de ellas y siempre estaba pendiente de qué cosas les podía llevar, hacer un quequito o cualquier cosa para ir a visitarlas y conversar con ellas. Al principio sentía admiración por esas actitudes que tenía y cuando supe que quería ir a acompañarlas al lof empecé a aceptar lo que hacía, porque todo era algo positivo y en beneficio de los demás, no le iba a decir “No quiero que te vayas”, ni nada de eso. Allá respetaron mucho a Bau, porque lo que se sabe es que son muy machistas, pero yo no lo sentí así. A ella la respetaron mucho en el lof. Bau andaba con su falda, sus trenzas, se pintaba los ojos rosaditos y en los diálogos que tenía con la gente mapuche siempre hubo mucho respeto.

Bau comenzó a buscar si es que tenía algún antepasado mapuche y una machi le contestó que sí, yo no sé, pero tengo que creer lo que ella creía. Le dijo que sí que había descubierto que tenía raíces mapuche y estaba muy contenta. Me siento orgullosa de que Bau haya luchado también para que la gente tenga derecho a tener acceso a esos parajes.

Esas personas, a las que les falta humanidad y corazón, deberían ser capaces de ir de frente y decir “Yo fui el  responsable al contratar a estos sicarios. Los sicarios se venden por plata, para ellos es solo un negocio. Podrían entregarse, podrían decir “yo, sí, tengo responsabilidad por contratar estos sicarios, no pensé que iba a pasar esto”. No pensaron en que iban a matar a una persona tan buena, a una hija maravillosa. Una señora de mi edad, la esposa de un cuidador de otras tierras de por ahí, me pidió el teléfono una vez que nos encontramos y me dijo: “Nunca en mi vida alguien me había dado un abrazo donde yo sintiera que me traspasaban todo el amor”. He escuchado ese tipo de frases de muchas personas que la conocieron poco y se enamoraron de su forma de ser.

Nota de la redacción:

Para la abogada Karina Riquelme, lo ocurrido la semana pasada en Lican Ray con la muerte del joven mapuche Eloy Alarcón Manquepan, remite inevitablente al asesinato de Emilia. “La responsabilidad de la muerte de cada mapuche en Wallmapu es del Estado. Desde el retorno a la democracia, no ha existido un plan cierto que busque compensar el genocidio sucedido en 1856. La institucionalidad no ha sido capaz de observar y respetar la cosmovisión mapuche que necesita para supervivir el territorio, no para producir si no para preservar las especies que conviven en ese territorio”, dice.  Agrega que mientras no se comprenda esa profundidad este problema todas las politicas públicas van en un camino incorrecto.
“Por eso hoy nuevamente ha fallecido quien pretende proteger espacios de signficacion cultural afectados por los loteos irregulares, que si bien son denunciados, al parecer la gran capacidad económica de quienes los impulsan permea la institucionalidad que no toma resoluciones serias la respecto”, concluye.

Créditos imágenes: Gonzalo Flores 
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Equipo La Otra diaria

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