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Un doble parricidio y el continuo de violencia hacia la mujer

Un doble parricidio y el continuo de violencia hacia la mujer

Los especialistas en materia de violencia de género confirman que el femicidio es la expresión más extrema de la violencia contra la mujer. Sin embargo también aparecen otras expresiones de castigo como cuando se asesina o se golpea a los hijos como extensión del daño y esa llamada “dueñidad” del patriarca sobre la familia, sobre los cuerpos.

Las noticias de estos días han sido estremecedoras y así fue el caso de Luciano Jaque Araneda, quien mató a sus dos hijas, de 11 y 3 años, el martes 13 de abril. Alejandra, su ex pareja y madre de las niñas, había puesto una denuncia el día anterior por Violencia Intrafamiliar en la 14 Comisaría de San Bernardo. Parece no haber reflexiones para tanto dolor.

Luciano cumplió sus amenazas, las asesinó y luego se suicidó, para que Alejandra de esta forma se quedara sin las personas que más amaba, pero también sin obtener la anhelada justicia.

El escarmiento siguió en la familia del homicida y en los medios ¿Qué dijo la familia del autor del crimen? Su hijo, mayor de edad, quien ostenta el mismo nombre, justificó la violencia contra Alejandra y declaró: Sabía de los problemas de mi padre con su novia actual, ya que ella andaba leseando con otro tipo”, “Él estaba triste, faltando a la pega, teníamos nosotros que llevarle comida porque no quería comer”. Con esas frases argumentaba que todo lo anterior se debía a su relación con Alejandra. La familia de dicho hombre declaró también que era un “buen padre de familia”. Y así lo reprodujeron algunos medios de comunicación.  Nadie piensa en los efectos que esto puede tener en la víctima, pero ya sabemos que el patriarcado también esta enquistado en los medios de socialización.

¿De verdad no veían venir algo así? Luciano Jaque Araneda era 18 años mayor que Alejandra, la conoció y comenzó una relación no consentida cuando ella tenía 12 años y él 30.  Sí  digo no consentida, es porque no podemos naturalizar que una niña pueda decidir entablar una relación con un hombre 18 años mayor, ni mucho menos decidir ser madre a esa edad.

Alejandra tuvo a su primera hija cuando ella era una niña. Luciano además de transformarse en un parricida fue también un abusador y sus familiares, o todo aquel que conocía esta historia, son sus cómplices.

¿Dónde estaban los adultos que debían proteger a Alejandra? Ella no solo fue una mujer agredida, sino también una niña vejada, como tantos otros casos similares en nuestro país.

Luciano, decidió vengarse de Alejandra por haber decidido romper con más de 12  años de agresiones. La experiencia que tengo en materia de violencia contra la mujer me ha mostrado que las mujeres comienzan a movilizarse y a desnaturalizar la violencia de la cual son víctimas luego de ver vulnerados los derechos de sus hijos e hijas.  Es tal la anulación a la que se llega como mujer, que muchas veces pueden existir episodios de violencia física, sexual, económica, psicológica y verbal, pero ninguna les provoca más temor que aquella amenaza de “te voy a quitar a nuestros hijos” o “vas a pagar con lo que más te duele”.

Es tan dañina dicha advertencia, que muchas veces, solo a través de ésta, la mujer pide ayuda minimizando muchas otras manifestaciones de violencia que pueden provocar un peligro real a su propia vida. Dichas advertencias no son visualizadas como violencia psicológica para un Tribunal de Familia, toda vez que,  tanto consejeros (as), técnicos (as) como magistrados (as), argumentan que dichas discusiones son parte de la dinámica de no llegar a acuerdos luego de terminar una relación de pareja.

El mismo sistema, una vez más, el cual debería protegernos, invisibiliza la violencia psicológica que hay detrás de dicha advertencia.

Alejandra, además de ser víctima del castigo femicida a sus cortos 23 años y ver muertas a sus dos hijas, fue atormentada por los medios tradicionales de comunicación que dieron espacio a la familia del parricida para la defensa y justificación de su actuar. También fue otra víctima más de los ya comunes  errores procedimentales de Carabineros y la falta de capacitación de los funcionarios de dicha institución.

Luego de cinco años capacitando a Carabineros, sé que es urgente una formación más técnica y sistematizada desde que ingresan a la respectiva escuela, ya de forma posterior, en la práctica-con todas las atribuciones y poder que se les otorga en la calle- es un aprendizaje tardío.

Seguirán existiendo más carabineros dados de baja y muchos más sin ningún tipo de amonestación, porque creen que Los trapos sucios se lavan en casa”, “Que son peleas de marido y mujer”, aunque muchas veces esas víctimas tengan heridas defensivas. Funcionarios que creen que a las mujeres “les gusta que les peguen”, funcionarios que aun, como en el caso de Alejandra, no dan cumplimiento a una resolución judicial por intentar cumplir una función que no les compete: Mediar. No entienden la asimetría de poder que existe entre víctima y victimario, sin comprender tampoco los riesgos que hay detrás del momento en que una mujer pide ayuda.

Alejandra no desistió de tener el cuidado de sus hijas, como así lo manifestaron los medios de comunicación cómplices de la violencia machista. Alejandra decidió esa noche no seguir sometiendo a sus hijas al estrés de la presencia de Carabineros quienes no llegaron de forma expedita.

Si Carabineros hubiera dado cumplimiento a la medida cautelar decretada por el respectivo Tribunal de Familia, las hijas de Alejandra estarían vivas. No solo el agresor castiga a las víctimas.

 

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Abogada experta en violencia de género.

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