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Miryam Gutiérrez, madre de Pablo Marchant: “Hay gente que tiene miedo de hablar en este momento, pero estamos seguros que la verdad saldrá a la luz”

Miryam Gutiérrez, madre de Pablo Marchant: “Hay gente que tiene miedo de hablar en este momento, pero estamos seguros que la verdad saldrá a la luz”

En esta entrevista, Miryam Gutiérrez-junto a su hija- hablan del nuevo peritaje del Servicio Médico Legal (SML) que descartó que Pablo Marchant, joven de 28 años que murió en julio del año pasado tras un enfrentamiento con Carabineros en Carahue, haya sido herido a quemarropa. Peritaje que contrapone al informe elaborado por el exjefe de Tanatología del SML, Bernardo Morales, el cual apuntaba que Marchant habría sido ejecutado de rodillas. Para la madre de Marchant, esta información es más de lo mismo y antecedentes que se contraponen a los datos que han recabado. “Como familia, tenemos la certeza de que Pablo fue ejecutado y tenemos algunos indicios de cómo ocurrió todo”, dice.

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27/07/2022

Cerca de las dos de la madrugada del sábado 10 de julio del 2021, en su casa en Tomé, Miryam tomó el llamado en el que le avisaron que su hijo había muerto. A Pablo Marchant, más conocido como “Toño” entre sus seres queridos, le habían disparado en una recuperación y acto de sabotaje a la forestal Mininco. Su hijo ya le había adelantado algo sobre los riesgos de su nueva vida. “Si un día me matan, quiero que me dejes allá”, le dijo a Myriam, en medio de conversaciones evasivas.

Miryam, gestos cansinos y voz apacible, dice que hace unas semanas fue invitada al homenaje de Luisa Toledo, donde sintió el cariño de mucha gente y que el abogado de la familia -Rodrigo Román- está gestionando conversaciones con el fiscal regional, Roberto Garrido, para revalidar el peritaje del tanatólogo Bernardo Morales. Habla del tercer metaperitaje que fue filtrado a la prensa (La Tercera y El Mostrador) que descartaría que el joven de 28 años fue herido a corta distancia por personal policial, en una posible ejecución extrajudicial.

-La Tercera ya había publicado cosas de nosotros, como familia, un artículo respecto de que no sabíamos que Pablo estaba en la CAM ni compartíamos su lucha. Fue un titular tendencioso, yo estoy separada con su padre hace seis años, y su declaración se hizo en el marco de una investigación, no una entrevista. Hay un ataque desde los medios hegmónicos. Desde el gobierno hay una postura también. Hay que recordar lo que ocurrió con lo de Wikipedia, cuando intentaron editar la biografía de Héctor Llaitul desde un computador perteneciente al Ministerio del Interior. Lo que quiero decir es hay una campaña de descredito a CAM. Los medios como La Tercera tienen una tesis; nosotros, como familia, tenemos otra. Eso es claro y quién crea que los medios hegemónicos publican la verdad, es cosa de ver los ataques, desde siempre, que existen al pueblo mapuche y la criminalización de su lucha. Lo mismo dijeron alguna vez sobre la muerte de Camilo Catrillanca y al final se supo la verdad gracias a los videos-, comenta.

Pablo Marchant junto a sus abuelos

Cerca las seis de la tarde del viernes 9 de julio del año pasado, en la zona de Carahue (Región del Bío Bío), miembros del Órgano de Resistencia Territorial (ORT) de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) se enfrentaron con Carabineros que iban en una patrulla a escoltar la salida del personal forestal. Todo ocurrió en una faena de la empresa Forestal Mininco, en el Fundo Santa Ana tres Palos.

Según las declaraciones de Carabineros, Marchant habría aparecido lado izquierdo del camino, encapuchado con un arma larga de tipo fusil M16 entre sus manos, con la que hizo el gesto de apuntarles.

Desde ese momento la familia de Marchant y los integrantes de la CAM-en la vocería de Héctor Llaitul- denuncian que la investigación que lleva la Fiscalía de Alta Complejidad de la Araucanía ha sido muy lenta. Myriam dice que ellos creen en el ‘Pre-informe Metapericial Forense Criminalístico’ realizado por el tanatólogo Bernardo Morales. Este reveló que el impacto de bala podría haber sido “con apoyo del cañón en el punto de entrada del proyectil balístico” y en posición de ejecutado.

-¿Qué opinión tiene de sobre las últimas informaciones publicadas respecto del nuevo peritaje del Ministerio público que descarta el meta peritaje ampliado del tanatólogo Bernando Morales?
-Es más de lo mismo, lo hizo el Ministerio Público y la misma tanatóloga (Nubia Riquelme), que en principio era un informe bastante incompleto. Acá hay dos peritajes enfrentados, tenemos dudas razonables- e información que como familia hemos recabado- para estar seguros que las lesiones son dos: del brazo y la cabeza de mi hijo y que el disparo fue a corta distancia. Hay gente que tiene miedo de hablar en este momento, pero estamos seguros que la verdad saldrá a la luz.

-¿Esa información tiene con ver con los testigos de esa noche?
Aún no podemos adelantar nada, pero como familia, tenemos la certeza de que Pablo fue asesinado y la información errónea que se entregó esa noche, sobre que el joven fallecido era Ernesto, el hijo de Héctor Llaitul. Ese día hubo dos madres que sufrieron, la madre de Ernesto (Pamela Pessoa) y yo. Hubo una madre que se preparó para ir a reconocer a un hijo, ¿pueden entender el dolor de esta situación? Al mismo tiempo yo pensaba que Pablo estaba sufriendo por la muerte de su amigo y no. A las dos de la mañana, gracias a la buena voluntad de las comunidades, me avisan que Pablo, mi hijo, había sido asesinado. No me llamó Carabineros, no me llamaron del Ministerio Público. Todo fue fuera de protocolo. Eso significa que los afectados no te importan, tampoco su dolor. Eso es racismo porque las víctimas son de una Coordinadora de la lucha mapuche. La información errónea, además, la entrega el mismo Ministerio Público. Nosotros tenemos la certeza de que Pablo fue ejecutado y tenemos algunos indicios de cómo ocurrió todo

Mi hijo fue un weichafe que luchaba por la recuperación de territorios ancestrales mapuche, usurpados por las forestales bajo el amparo del estado colonizador. Creo que toda esa información se manipuló porque había ánimo de querer vengarse de la organización (CAM) y de su líder.

Las dudas

A la conversación por video llamada también se integra su hija Camila (26), ex estudiante de Nutrición de la Universidad de Chile, quien dejó de estudiar en Santiago tras la muerte de su hermano. Tiene el pelo liso y las facciones que se pueden reconocer en Pablo Marchant. Habla también con rabia respecto del rol que han tomado algunos medios en la información que se ha entregado de la familia y de la falta de celeridad en la investigación.

El Preinforme Metapericial Forense Criminalístico –al que  antes ya accedió La Otra Diaria– es claro respecto a la ejecución de dos disparos.

“La tipología de las lesiones que provocan la muerte de Marchant Gutiérrez y el análisis y correlación criminodinámica de las mismas, permiten plantear un mecanismo de ejecución (…) llama la atención la posición de las extremidades inferiores del occiso, las que se encuentran flexionadas a la altura de las rodillas, lo que hace presumir que éstas se encontraban flexionadas al momento de recibir el impacto balístico y en posición de no poder extenderse, lo que ocurriría sólo al encontrarse el cuerpo en posición arrodillado, con la cabeza inclinada hacia abajo”.

Además en el preinforme se especifica que es ilógico y contradictorio lo declarado por Huenchuvil (carabinero que percutó el disparo) con respecto a la distancia al momento de disparar (tres metros), puesto que, lo ubica convenientemente en el punto del hallazgo del cartucho del proyectil disparado por su escopeta. Tampoco es posible que el cartucho encontrado al medio del camino hubiera rodado hasta ese punto, ya que se trata de un camino forestal con barro suelto donde lo que cae en él se entierra de inmediato en el punto de caída, y por la misma pendiente del camino habría estado en otra ubicación.

Camila Marchant: -Ellos siempre supieron que tenía una bala en el hombro y estuvieron tapando eso y ahora ya han salido rumores de otros testigos. De eso estamos seguras. Básicamente esos rumores dicen que a Pablo lo movieron y alteraron la escena del crimen, entre otras cosas. No es una persona, son varias personas.

-¿Esos testigos podrán hablar en algún momento?
Myriam: Sí, eso es lo que esperamos en estos momentos.

-¿Cómo ha transcurrido este año para ustedes dos como su familia?
-Myriam: Estoy con sicóloga y con psiquiatra He tenido días muy difíciles, en el sentido de la pena, la tristeza, pero principalmente la rabia por la lentitud de todo el caso y lo que he tenido que leer. Al principio yo no quería revisar carpetas, ni informes, pero con el tiempo me empecé a poner “cuero de chancho” y eso es ver cómo dejaron a tu hijo. Hace unos meses empecé a leer y me di cuenta -que a través de lo que observé- cómo fue que ocurrieron las cosas y desde ahí tengo más dudas que antes. El informe de Carabineros dice todo lo contrario a lo que uno se ve en las carpetas, sus declaraciones están llenas de contradicciones. Eso da rabia y mucha impotencia.Pero lo más doloroso fue que no tuve la posibilidad de despedirme de mi hijo, cerrar un ciclo. Hay momentos en los que estoy mal, sin ganas de nada, pero lo que hago para incentivarme un poco es visitar las comunidades mapuche.

Camila Marchant: -En mi caso el año pasado fue cambiar de vida radicalmente. Tuve rabia y pena y se va echando de menos. Queda el vacío de no conversar con Pablo. Con los duelos traumáticos una se bloquea y con el tiempo no queda más que asimilarlo. Es una pena que también es impotencia, el hecho de saber que no pudiste despedirte de él -y yo que soy más chica- es algo que siempre me quedará en el recuerdo. Él se me aparece en pewmas (sueños en mapuzungun). Yo estaba estudiando Nutrición en Santiago cuando pasó todo y tuve que congelar para venirme para acá. Fue cambiar de ciudad y dejar de estudiar, aún estaba la pandemia y yo estaba con clases on line. Ya no tengo ganas de volver. Ya no quiero volver a ese tipo de vida que hay en la ciudad. Pablo peleaba en contra de todo eso.

-¿Cómo fue todo este mes de conmemoración de la muerte de su hijo?
-En Pidenco se hizo una ceremonia con las comunidades. Hubo también una ceremonia con machis, en diferentes lugares del país, se hicieron movilizaciones y marchas. Su nombre está muy presente. Eso me da alegría, la gente sabe que era un weichafe. Su lucha se ha ido levantando y está trascendiendo.

-Consultado por lo que ocurrió esa noche, Héctor Llaitul, ha dicho que había un grado de infiltración de la CAM. Pablo se parecía a Ernesto Llaitul, eran amigos y vivían en la misma casa. ¿Qué opinión tiene usted de que se haya informado con tanta seguridad que quien había muerto era el hijo del líder de la CAM?
-Creo que había una orden de matar, por él llegaron ahí. Lamentablemente le tocó a Pablo y siempre supieron que fue él. En la carpeta dice que le subieron la capucha para ver quién era, Pablo tenía su carnet en el bolsillo ¿Por qué dijeron que era Ernesto? Hoy vemos cómo se está tratando de atacar a la organización recalcando que es una organización terrorista, que insisto, es lo que vimos con lo que pasó con Wikipedia. Ese dia hubo una intención de procovar a la CAM y a su líder.

Camila Marchant: -También está lo que hizo también La Tercera con mi papá. Eso era algo de una declaración. Cuando lo vi, se presentó como una entrevista en el titular. Dieron a entender que su familia estaba en contra de la CAM y mi papá sabía en lo que estaba Pablo. No tenía mucho contacto con él, conmigo tampoco. Mi padre tiene otra forma de pensar y es ahí donde se produce la distancia. Lo que quiero decir es que Ni Pablo, ni yo hablábamos con él, por eso dejan las declaraciones de mi mamá al lado. Hoy vemos que la Bio Bio también tergiversó una de las declaraciones de Llaitul. La CAM lo ha dicho siempre: En sus 25 años nunca han matado a ninguna persona en sus actos de sabotaje a las forestales.

-En su opinión además de la falta de celeridad que ha denunciado ¿Cuál es su sensación hasta el momento por cómo inicialmente se procedió en la investigación?
-Hay cosas extrañas como por ejemplo que en un momento dicen que habían una cámara en los postes del lugar, supuestamente eran cuatro. La gente que vivía cerca y los mismos trabajadores lo dicen. Vemos mucha impunidad, el carabinero que disparó sigue trabajando en la misma comisaría. Es más de lo mismo que ha pasado en Wallmapu con otros casos.

-¿Cómo espera que se resuelva la investigación en los meses que vienen?
-Vamos a seguir recabando antecedentes, haciendo el trabajo que no han hecho ellos (Ministerio Público). Tengo la fe y ganas de seguir buscando justicia para mi hijo y así tenga algo de paz. Nada de lo que pueda pasar me va a devolver a mi hijo e independiente de lo que haya pasado, Pablo podría haber sido detenido, apresado y yo podría ir a verlo a una cárcel. Hay veces que parece que en este país quisieran exterminar a los mapuche, lo vemos en lo que pasó con las muertes de dos lamngen en menos de un año. Uno de ellos recibió un disparo a quemarropa. Pasa en distintos gobiernos y siguen reprimiendo. Las forestales son la clave del conflicto del Estado con el pueblo mapuche.

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Escrito por

Periodista feminista. Autora de “Abandonados: Vida y muerte al interior del Sename”

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