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Crónica del 8M: Resistir en medio de la represión

Este 8 de marzo estuvo marcado por diez femicidios en lo que va del año, la precarización de las mujeres tras la pandemia y la desconexión de las autoridades, lo que concluyó en una manifestación donde miles de mujeres salieron a la calle pese al Covid-19. La principal consigna seguía en el aire: “Nos siguen matando”.

Desde el medio diferentes grupos grupo de mujeres, incluidas nietas y abuelas feministas, comenzaron a llegar al centro de Santiago. Una pañoleta morada cuelga como una capa sobre el cuerpo de un feminizado general Baquedano. Tiene varios rayados con spray verde, uno de ellos reza “Revolución”.

Una veintena de efectivos policiales se dedicó a resguardar el trozo de bronce, después que algunos manifestantes le prendieran fuego a la estatua tres días atrás. Pero las mujeres estaban ahí porque nos siguen matando. Resisten.

En lo que va de 2021, diez mujeres han sido víctimas de femicidio. Dos de ellas presentaban antecedentes de violencia previos a su asesinato: Mariana Milla fue degollada por Mario Acuña en febrero pasado al interior de un estacionamiento en un supermercado, el hombre tenía prohibición de acercarse desde el diez de enero. Yorka González fue golpeada por Juan Carlos Palacios con un objeto contundente en su cabeza, había denunciado violencia intrafamiliar en los años 2009 y 2010.

Para ellas no hubo el mismo esmero de la policía que para proteger el monumento.

Este 8M la ministra de la Mujer, Mónica Zalaquett, comentó en una entrevista en la televisión que no hay capacidad, y ningún país la tiene, para que las policías estén detrás de todos los hombres que tienen medidas cautelares.

Por eso en la marcha el grito se escucha fuerte ¡Nos matan y nos violan, y nadie hace ‘na’!”

Los cánticos erizan la piel, porque tienen duras coincidencias con los años anteriores. Entre 2018 y 2020 se registraron 131 femicidios consumados y 381 femicidios frustrados, según datos de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres.

Por eso lo repiten: “¡Nos matan y nos violan y nadie hace ‘na’!.

A la una de la tarde las batucadas encendían el ambiente y un centenar de mujeres avanzaba por la Alameda hacia el poniente con el sol sobre sus cabezas. Unos tímidos carabineros rondaban la Plaza Baquedano.

Las intervenciones culturales aparecen por doquier. “¡Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo!”, un grito que toma más fuerza con la entrada de una gigantezca pañoleta verde. Al mismo tiempo, una performance teatral se ubica afuera del teatro de la Universidad de Chile.

Desde las alturas de Galería Cima un gran número de mujeres artistas dejan escuchar sus voces para animar a quienes se siguen sumando -entre mascarillas y alcohol gel- a este masivo evento.

Cerca de las seis de la tarde un pequeño grupo de hombres encapuchados intentó derribar el monumento del General Baquedano.

“¡Que se vayan pa’ la casa!”, se escuchaba cantar a las manifestantes.

Y comenzó la represión.

Desde los cielos se vieron caer gases lacrimógenos que no lograron sacar a las mujeres del lugar. No había miedo.

Las mujeres hacían frente a los ataques y otras formaban grupos para cuidarse. También estaban las “Matalacri”, mujeres que portan botellas que no tienen más que agua y bicarbonato. El olor picante traspasaba las mascarillas.

Pasadas las ocho, nuevamente el general a caballo fue vandalizado. Ahora la policía llegaba motorizada con carros blindados y piquetes frenéticos que seguían a los grupos de mujeres. Comenzó la violencia y las primeras detenciones.

Cuando todas se marcharon, una solitaria mujer -reconocida en cada manifestación- fue detenida por dos efectivos que la tomaron de los brazos y la subieron al retén policial con una fuerza desmedida.

En la madrugada, Chile se durmió en toque de queda. Galería Cima proyecta desde su canal de YouTube cómo nuevamente el general de bronce, junto a su caballo fue limpiado y pintado con una delicadeza extrema.

En la mañana de hoy comenzaron las primeras denuncias de violencia y represión, también se habló de violencia sexual. Si, violencia sexual.

Y la estatua volvió a lucir reluciente. Pero hay algo que no pudieron borrar, una frase de pintura blanca que resiste en medio del paisaje solitario: “Nos siguen matando”.

Mira la galería completa de imágenes aquí: 8m2021-sin-miedo

Imágenes por: Luis Hidalgo

 

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Periodista Universidad de Santiago de Chile. Investigó sobre asuntos relacionados al tratamiento de la vida privada en televisión y persecución y tortura de personas transgénero durante la dictadura militar.

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