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Tres víctimas del juez Barría salen del anonimato para contar lo que vivieron: “Nos sentimos abusadas”

El primero de julio, la Corte Suprema nombró al juez del caso Caval, Luis Barría Alarcón, como el nuevo relator de la Corte de Apelaciones Rancagua. Este es un premio en su carrera a pesar del sumario que enfrenta por acoso sexual y laboral a trabajadoras del Juzgado de Garantía de Rancagua, hechos que fueron acreditados durante la investigación en el Tribunal. Molestas por este ascenso, por primera vez tres de sus víctimas deciden contar sus testimonios. Quieren revelar sus identidades en búsqueda de la reparación que no les entregó la institución. Acá los relatos de Paulina Órdenes, Margarita Becerra y Bannia Guzmán, quienes confiesan que se sintieron abusadas por el magistrado y recibieron represalias tras denunciar el caso a la prensa.

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Es la tarde del jueves 8 de julio y, desde Rancagua, tres mujeres están reunidas mediante una video llamada para compartir sus testimonios sobre la violencia sexual que sufrieron por parte del juez del caso Caval, Luis Barría Alarcón. Han sido revictimizadas y aisladas por  algunos compañeros de trabajo. Revelan que además fueron hostigadas laboralmente por el administrador de Tribunal.

-Incluso nos trató de locas-, dice una de las trabajadoras, las demás asienten.

Las tres son funcionarias de acta, por eso son cercanas y se han unido mucho más tras las últimas vivencias. Paulina Órdenes (44)  tiene el pelo castaño, una sonrisa de dientes grandes y la voz pausada, pero a veces su tono cambia cuando deja escapar su rabia, sobre todo cuando recuerda que Luis Barría fue “premiado” en el Tribunal, pese a las denuncias de acoso sexual.

Por primera vez deciden contar sus historias y revelar sus identidades, como una forma de mostrar su descontento ante el reciente nombramiento del juez como relator de la Corte de Apelaciones de Rancagua. Hecho ocurrido una semana antes del encuentro. Es justamente este hecho, que ellas consideran revictimizante, el que les dio el valor de hablar.

-Realmente estamos aburridas de que nadie haga nada. Es contradictorio que funcionarias del Poder Judicial no tengan justicia. Para mí en lo personal ha sido muy difícil seguir trabajando en un lugar donde no nos apoyan, donde hablan mal de mí y más encima en la misma jurisdicción del juez, en donde lo protegen. En otros casos de funcionarios que acosaron a trabajadoras, los trasladan de región o hay cese de sus funciones, pero acá no. Realmente es una burla-, afirma Paulina, quien contará la mayor parte de los hechos que padecieron tras las acusaciones.

En la entrevista también la acompañan Margarita Becerra (32) y Bannia Gúzman (33).

Tocaciones, comentarios lascivos, miradas libidinosas y encerronas en los pasillos, son algunas de las escenas que se les vienen a la memoria al referirse a las conductas del Juez Titular.

Lo mismo se denunció de manera anónima el 27 de julio del 2020, cuando un grupo de funcionarias envió un correo al Poder Judicial de Rancagua , exponiendo el acoso sexual de Luis Barría hacia las trabajadoras del tribunal.

“Afirmamos que hemos sido víctimas y hemos visto directamente tocaciones, encerronas y actos de abuso sexual, además de palabras y expresiones de acoso sexual, tocaciones en partes íntimas y hostigamientos constantes que se realizan en el interior de nuestro lugar de trabajo, hasta antes de salir de el a causa de la pandemia (…) El nombre del Juez es Luis Barría Alarcón, quien incluso aparece en las cámaras internas tocando a las funcionarias en su trasero y otras partes de su cuerpo, las que han sido borradas por la Jefatura, a quien se le ha señalado tales hechos y saben de aquello y nada hacen para denunciarlo”, se lee en el correo electrónico, el que luego fue derivado a la Corte Suprema.

Ahora, estas tres mujeres que en ese momento no se hicieron parte de las denuncias, se decidieron a contar su verdad.

Paulina, quien llegó a  trabajar al Juzgado de Garantía de Rancagua el 20 de diciembre del 2005 como asistente de acta, dice que conoce muy bien el “comportamiento acosador del juez”. Reconoce que incluso en esos años ya era un tema recurrente de conversación entre las trabajadoras el acoso sexual de Barría hacia las funcionarias.

-Después de todo lo que les ha tocado ver y escuchar como mujeres revictimizadas dentro de su lugar de trabajo ¿Cómo describiría a Luis Barría?

Él habla todo en un tono sexual, buscaba siempre la parte libidinosa. Siempre nos estaba incomodando con sus miradas o haciendo un gesto con los dientes. Cuando una pasaba hacía sonidos con su boca. Es un hombre muy degenerado, machista, prejuicioso; en lo personal lo considero una mala persona. Es muy inescrupuloso, manipulador. En el tribunal le decían “viejo verde”, los hombres lo apodaron “Pulpo Paul”. Las mujeres lo tratábamos (entre nosotras) como el viejo degenerado. Yo me refería a él como el “viejo rancio”.

Margarita Becerra apoya a Paulina y describe al magistrado como una persona “con doble personalidad”, ya que en público se muestra como un juez intachable, cordial, mientras que en el Juzgado cambiaba completamente, especialmente con las mujeres.

-De repente pasaba por el pasillo y me decía “te pasaste bombón” y yo lo único que hacía era ponerme roja y seguir. Había compañeras que lo retaban porque cada una tiene un carácter distinto. También hacía comentarios sobre las piernas de las fiscales, me decía “Mira la voy a llamar al estrado pero fíjate en las piernas”-, relata Margarita, quien trabajó en el tribunal entre los años 2017 y 2019, para luego pedir su traslado al Tribunal Oral en lo Penal de Rancagua debido al acoso que vivió.

Bannia Guzmán las escucha atenta, y luego confirma lo que dicen sus colegas. Dice que ha sido difícil seguir trabajando -en el mismo cargo administrativo que desempeña desde el 2016-. Ella sufrió tocaciones en su espalda, hombros y pelo. Además, en reiteradas ocasiones, la acorraló en los pasillos del juzgado.

Para todas es muy difícil hablar del tema, pero dicen que ya no quieren callar más.

-Paulina ¿Qué hechos presenció o vivió en el Juzgado de Garantía de Rancagua?

-La primera vez que lo vi (al magistrado) en un acto de acoso, fue con otra víctima de esta causa, pero ella no lo denunció. Le metió las manos debajo de la polera por la espalda, y la empezó a acariciar. Cuando él nos saludaba nos estiraba la boca, entonces nosotras teníamos que desviarnos y nos daba un beso cargado en la cara. Nos dejaba chupeteadas. También se fijaba mucho en cómo andábamos vestidas, y si nos parecíamos a algún personaje de la tele, en la ropa o algo, él nos ponía algún sobrenombre. A algunas compañeras les decía “que esta tiene más poto que la otra”, como una competencia. Teníamos una compañera que tenía harto trasero, y él siempre realizaba comentarios de esto, sin que ella se diera cuenta. En otras oportunidades se acercaba a las sillas, para que nosotras con nuestro brazo sintiéramos sus genitales. Nos sentimos abusadas.

Locas y conflictivas

Luis Barría (51) es un reconocido magistrado de la sexta región. Participó en importantes casos a nivel nacional como CAVAL, la formalización por el delito de violación al ex canciller del Arzobispado de Santiago, Óscar Muñoz Toledo, y la causa de los ex Ministros de la Corte de Apelaciones de Rancagua. Por esta brillante carrera y contactos en la jurisdicción de la sexta región, sus víctimas temían denunciarlo.

Ahora, el nombramiento como relator de la Corte de Apelaciones Rancagua le permitirá relatar y explicar las causas a la corte. Ayudará a redactar fallos y será una persona más visible y reconocida en tribunales.

Para Katherine Villagra, abogada de las tres denunciantes, las conductas de Barría son constitutivas de delitos de abuso sexual y exceden con creces el marco del acoso.

“Estamos hablando de tocaciones no consentidas con contenido sexual en la zona de los pechos, agarrones de trasero y un beso a la fuerza en una sala solitaria del Tribunal. Encuadra perfectamente en el tipo penal de abuso sexual. Se toma por sorpresa o a la fuerza a las víctimas quienes no consienten jamás en alguna de esas acciones”, comenta en conversación con La Otra diaria.

También explica que el acoso sexual se produce cuando un trabajador o empleador, realiza de manera indebida y por cualquier medio, solicitudes o requerimientos de carácter sexual no consentidas o aceptadas por la persona afectada (víctima) y generan un ambiente ofensivo en el trabajo, que amenaza o perjudica su situación laboral y oportunidades de empleo.

Para la abogada acoso y abuso sexual no son iguales en la medida que se dan por parte de una persona conocida o si viene de un desconocido. En el primer caso, donde se encuentra Barría, se genera una acercamiento en escalada, generalmente el agresor va traspasando los límites de manera gradual, lo que hace dudar a la víctima y tiene un impacto en la salud mental.

“(El nombramiento) es una decisión que violenta a las víctimas, que busca posicionar al agresor en una situación cómoda, que no se ocupa en lo absoluto de la obligación que tiene Chile como estado de erradicar la violencia de género, muy por el contrario la perpetúa. Me pregunto si las víctimas fuesen sus parientes cercanos los hubiesen dejado cerca del agresor sexual. Claramente se vulneran los Derechos Humanos en materia de género”, agrega.

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Paulina hace una pausa para contar parte de su experiencia. El acoso comenzó a tener consecuencias en su vida personal. Tuvo crisis de pánico frente a la imposibilidad de cambiarse de trabajo mientras era hostigada y siente que hoy su personalidad es más retraída justamente por estos hechos.

-Fue en el 2006, cuando llevaba un año trabajando en el tribunal, él me tocó el trasero afuera de una sala. A cada mujer que llegaba yo le contaba lo que me había pasado para protegerlas, les decía que tuvieran cuidado, por eso en el tribunal decían que estaba loca, que era conflictiva, que estaba enferma. Nadie me creía, me hicieron mala fama, entonces eso me impidió pedir ayuda (…) Mi caso fue sobreseído por el tiempo transcurrido, incluso el hecho fue acreditado. Mi caso es el único donde hay una testigo que vio como él me puso la mano en el trasero. Me quitaron la posibilidad de justicia ¿Cómo luchó contra el prestigio de un superior? Estamos hablando de un abuso sexual-, recuerda.

Margarita también narra el hecho más grave que le ocurrió con Luis Barría. El año 2018 la besó a la fuerza, dejándola en estado de shock. Confiesa que luego de eso adquirió una actitud de rabia contra el juez, tratando de evitarlo e ignorándolo por completo, incluso cuestionándose también si su personalidad fue se volvió más tímida tras lo que vivió.

-Para mí fue difícil, porque me empecé a cuestionar si me había hecho esto porque era la más callada o por mi personalidad. Recuerdo que me sentí sucia. Sentía rabia (…) Además cuando ocurrió esto, estaba en una etapa de mi vida (en lo personal) muy compleja. Necesite ayuda psicológica. Estuve muy mal-, confiesa.

Lo que más les molesta a las tres víctimas es que el comportamiento de Luis Barría está normalizado por los empleados del tribunal y sus superiores. Las trabajadoras tuvieron que improvisar con sus propios métodos para protegerse, se escondían en el baño o intentaban estar siempre acompañadas en los pasillos cuando el magistrado estaba en el Juzgado. También, cuando iban a la cocina y sabían que Barría estaría ahí, buscaban compañía o le pedían a sus compañeros que no las dejaran solas.

Acostumbrábamos apoyarnos en las murallas cuando él estaba, para que no se nos acercara y no nos pusiera sus manos en nuestras espaldas, porque él siempre nos tocaba la espalda, los broches de los sostenes. Nos alertábamos por teléfono, por ejemplo si una estaba en la sala dos y él llegaba a esa sala para conversar o preguntar cualquier cosa, tendíamos a apoyarnos en el respaldo de la silla, y apegábamos la silla a la muralla para que no tuviera el espacio para ponerse atrás de nosotras, y hacernos esos masajes en los hombros, algo que estaba acostumbrado a hacer. Y cuando nos avisábamos que él iba a tal parte, lo hacíamos para que nuestras compañeras salieran de ahí, para esconderse en el baño o fumarse un cigarro, pero que salieran-, cuenta Paulina.

El círculo que lo protege y la visibilización del caso

Tras la denuncia anónima de un grupo de funcionarias, que envió un correo al Poder Judicial de Rancagua, el siete de agosto del 2020 la Corte de Apelaciones de la ciudad inició un sumario administrativo para acreditar el acoso sexual y laboral del magistrado al interior del tribunal.

Rodrigo Valenzuela, administrador del Juzgado desde hace seis años, fue uno de los primeros en declarar en la investigación. El profesional aseguró que nunca recibió una denuncia, reclamo formal o comentario de alguna funcionaria con respecto al acoso sexual por parte del juez Barría.

Paulina reconoce que jamás lo denunció ante Valenzuela, ya que el administrador y el juez son muy cercanos, al punto de que las decisiones que toma la administración pasan primero por Barría.

Durante el sumario también apareció el nombre de quien las trabajadoras aseguran es uno de sus principales  protectores: Michel González, ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua.

González, a pesar de estar inhabilitado en la investigación por conocer los antecedentes, declaró como testigo a favor de Barría el cuatro de septiembre del 2020, y afirmó que desconocía los hechos narrados en la denuncia anónima, y habló muy bien de Barría y de la trayectoria que los unió por 14 años.

-En el caso del ministro visitador, que aquí fue don Michel González me dijo “Pauli, no es que no te crea, no es eso, pero ¿por qué denunciaste ahora? ¿Por qué tantos años después? ¿Tú pusiste la denuncia? La conversación que tuve con él fue todo el rato defendiéndose (…) Tampoco denuncié antes porque tenía miedo de perder mi trabajo-, dice Paulina.

González no fue el único testigo que declaró a favor del magistrado. Otros 17 funcionarios de distintos recintos judiciales del país declararon como testigos de Barría, entre los que destacan Cristian Aránguiz, periodista de la Corte de Apelaciones de Rancagua, Nancy Bluck, Ministra de la Corte de Apelaciones de Concepción, Marta Pinto, Ministra de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, Sergio Moya, Fiscal de la Fiscalía de Alta Complejidad Occidente de Santiago, quienes prestaron testimonio entre el 14 y 21 de diciembre del 2020.

-Paulina, ¿Qué tipo de represalias han sufrido por denunciar al juez?

-Cuando Barría se enteró de que habíamos hablado con la prensa, nos dijo “¿quién fue la sapa que anda diciendo mentiras?”, con una actitud muy amenazante. En mi caso, don Rodrigo me quitó todas las funciones del cargo que me había ganado y me pusieron en una oficina en el rincón, con todos los muebles y computadores viejos, me hizo revisar el inventario. También hay un trato distinto hacia los funcionarios que no denunciaron. Él (Barría) a nosotras nos denunció por haber salido en un reportaje en la televisión y de ese sumario desde hace cuatro meses estamos esperando respuesta desde la Corte Suprema, si nos van a sobreseer o no. Somos víctimas de abuso sexual por parte del juez Barría y más encima tenemos que estar esperando la respuesta a una denuncia de nuestro acosador. Eso es protegerlo.

En marzo pasado, la Corte de Apelaciones de la ciudad resolvió sancionar al magistrado solo con tres meses de suspensión con goce de medio sueldo, más la medida del traslado al Tribunal de Familia de San Fernando para proteger a las víctimas. El falló fue ratificado por la Corte Suprema el pasado primero de abril, a pesar de que fueron acreditados los hechos denunciados por las funcionarias.

Cumplido este castigo, el primero de julio del 2021 la Corte Suprema decidió trasladar al magistrado al cargo de relator de la Corte de Apelaciones de Rancagua.

“Considerando la situación funcionaria del señor Barría Alarcón y las necesidades de la jurisdicción en la cual se desempeña, se estima que resulta conveniente; para el mejor servicio judicial, su paso al cargo de relator de la Corte de Apelaciones de Rancagua”, se lee en la resolución.

-Paulina, ¿Qué sintieron cuando se enteraron que Luis Barría fue nombrado relator de la Corte de Apelaciones de Rancagua?

-Es una burla, no le importamos a nadie. Cómo dejan en la misma jurisdicción al agresor junto a sus víctimas. Entonces a nosotras trasládenos a otro lado ¿Cómo va a ser fácil trabajar con el administrador que le tapaba todo? ¿Junto a mis compañeros que hablan mal de mí? Es muy difícil, yo estoy muy complicada. Si no fuera por el teletrabajo yo estaría con licencia, me levanto muy desmotivada, de hacer un trabajo que no me corresponde, de no poder ejercer mi cargo. Me tienen atadas de pies y manos (…) La idea de denunciarlo era que no le pasara a otras funcionarias pero también era no volver a toparnos con él. Que esto sirviera de ejemplo para el resto, pero ahora cómo van a denunciar, si tienen este precedente. Es impresionante la impunidad con la que opera Barría. Yo estuve en un tratamiento psicológico por todo lo que me había pasado. No es fácil. Es una vergüenza lo que hicieron.

-¿Han recibido ayuda o gestos reparatorios de alguna institución?

-Recién ahora desde el Departamento de Género de la Corte Suprema nos brindaron ayuda psicológica, pero nada más. Nadie se ha acercado, ni del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género se han pronunciado. La ministra nada. Estamos solas. Fuimos abusadas sexualmente por un juez y nadie hace nada. Es insólito. Sabemos que por esta entrevista arriesgamos muchas cosas, pero miedo ya no tenemos. Sentimos rabia, queremos que por favor alguien haga algo. Que nos escuchen, que nos crean.

*En noviembre del 2020, Margarita Becerra y Bannia Gúzman presentaron una querella criminal en contra de Luis Barría Alarcón por el delito de abusos sexuales reiterados.
*La Otra Diaria se contactó con el departamento de Comunicaciones de la Corte Suprema, quienes confirmaron el fallo*
*Debido a que es un caso de violencia sexual, las denunciantes entregaron su consentimiento para revelar sus identidades en este reportaje*
*Se consultó al Ministerio de la Mujer y Equidad de Género su visión y apoyo en el caso. Hasta el cierre de este artículo no hubo respuesta*

 

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Escrito por

Periodista de la Universidad Alberto Hurtado especializada en temas de Derechos Humanos.

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